Fuente: Gourmet / Clarín
Nació en Auckland, creció en Londres, se enamoró de San Telmo y abrió uno de los mejores restaurantes del barrio
Lenny Lennon inauguró Grapín hace 14 meses y conquistó a los vecinos con su espacio en una casa del siglo XIX.Las pastas artesanales son las reinas del lugar, ofrecen 15 variedades de vino por copa y buena oferta de coctelería.
Por: Gimena Pepe Arias
San Telmo es el corazón histórico de Buenos Aires, un barrio donde las calles empedradas narran la historia viva de la Ciudad. Para los turistas, su mayor atractivo reside en la mística del tango, las tiendas de antigüedades y las parrillas donde se puede comer buena carne argentina. Esta mezcla perfecta entre la nostalgia del pasado y la energía cultural del presente hizo que Lenny Lennon (42 años), oriundo de Nueva Zelanda, se haya enamorado perdidamente del barrio, tanto que decidió dejar atrás Oceanía para convertirse en un vecino porteño.
Aunque su formación culinaria no es académica, conoció el encanto de las cocinas aprendiendo desde abajo. Lavando platos pispeaba los movimientos de la cocina y sus códigos. Así fue cayendo en el encanto de ser cocinero y luego, restaurateur. Inauguró dos locales muy populares y queridos en el barrio: La puerta roja y El banco rojo que luego vendió a los encargados de cada local. Hace un año abrió las puertas de GRAPÍN, un restaurante donde reinan los vegetales, los vinos y la música. El espacio es muy luminoso debido a la gran cúpula vidriada que custodia a una barra circular de mármol blanco y madera. Un ejército de camareros, bartenders, sommeliers y cocineros atienden a todos los clientes con una sonrisa mientras que Lenny, va y viene, procurando que todo fluya en armonía. Grapín es un local vegetariano donde cuidan tanto los detalles que cualquier comensal carnívoro puede asistir sin problema ya que la comida es tan auténtica y rica que hace que nadie extrañe la carne.

La historia de Lenny y Grapín
Christopher “Lenny” Lennon, nació en Nueva Zelanda y creció en Londres. Siempre le gustó viajar. A Buenos Aires llegó en el 2002 con una mochila a cuestas. Se quedó en San Telmo y el flechazo fue inmediato. “Venía por una semana y me quedé 3 meses. Volví a Europa y me puse a trabajar de vuelta solamente para juntar guita y poder volver. Era la única meta”, cuenta Lenny. En ese momento, quería ser escritor y sentía que Buenos Aires lo inspiraba. “Volví y me quedé 6 meses más, pero me tuve que ir a Australia para estudiar historia y cultura”, recuerda Lenny y agrega: “Allí empecé a trabajar como bachero los fines de semana en un restaurante de comida india, de la familia de unos amigos”. (…) El esfuerzo no le pesaba, sólo quería juntar plata para volver a Buenos Aires. (…)

El 2005 lo encontró en San Telmo donde el destino lo cruzó con el dueño del bar Gibraltar que tenía planes de abrir un restaurante indio en Palermo. (…) Al año, un amigo de Estados Unidos le propuso abrir un bar junto a otro socio, obviamente en San Telmo. Dejó de lado la cocina de la India y se embarcó en un nuevo desafío. En 2007 inauguraron el bar La puerta roja y a los tres años, los mismos socios abrieron El banco rojo. La pandemia disolvió la sociedad. Quedó solo al mando de los dos locales pero en su mente ya rondaba la idea de Grapín. Para lograr la nueva apertura vendió los bares sus encargados de toda la vida.
En 2022, un día como cualquiera, Lenny vió que estaban colgando el cartel de venta en una casona sobre la calle Bolívar. Fue amor a primera vista. La compro rápido, esta vez, sin socios. Pero pasaron dos años entre reformas varias y restauraciones para que pudiera habilitarlo como un restaurante. “Una parte de la casa es del año 1880 y los planos de la reforma son de 1907”, señala. La fachada es donde más pusieron énfasis: “Estaba totalmente destruida. Ahí trabajamos con un conservacionista especializado para dejarla como era en sus inicios”, explica el dueño de Grapín (…)

“La idea siempre fue poner un lugar lindo en el barrio, con buena comida, con buen vino, que no sea un lugar pretencioso, ni trendy como demasiado cool, sino donde los vecinos tengan un lugar si quieren festejar algo”, cuenta con orgullo Lenny y desliza que los vecinos tiene un descuento especial. La música es un pilar importante del restaurante. Participan Dj´s invitados en la terraza del “funky patio” y hay música en vivo. Los domingos, tango.
Qué comer en Grapín
El menú es vegetariano pese a que su creador, no lo es. “Quería hacer una carta que más o menos refleje cómo me gusta comer. No soy vegetariano, pero sí, trato de comer un poco menos de carne. Me parece que es algo es un poco del futuro, reducir un poco el consumo”, explica y remarca que otra de las razones por las que eligió distinguirse como vegetariano es que en el barrio, hay mucha parrilla.
El esmero en elaborar comida casera sin carne es muy logrado. Hay muchos platos con hongos, quesos, pastas frescas y huevos. “Hacemos todo para que la gente no extrañe a la carne”, dice Lenny.

La carta es muy dinámica, se cambia en función del mercado y de la aceptación de los platos por los clientes. Se divide en platos fríos, platos calientes, pastas frescas y postres.
Dentro de la los fríos, lidera las ventas los quesos nacionales, un plato que además tiene vegetales de estación, miel y pan de polenta. También ofrecen paté de hongos en un profiterol con pickles de cebolla, cilantro y eneldo y boniato asado con cremoso de coliflor, pickles y ensalada de hierbas.
En las versiones calientes hay tataki de portobellos (puré de alubias, portobellos grillados, porotos y macha, chimichurri de pimientos asados, fritto misto, un tempura de vegetales y alioli de kimchi.

Las pastas son las reinas de la casa. Totalmente artesanales. La lasaña está desde el inicio y es uno de los platos preferidos de Lenny. Lleva ragout de hongos, bechamel, albahaca y parmesano. Los fanáticos de la milanesa tienen a su representante con gírgolas apanadas servidas con fettuchini de albahaca, huevo frito, parmesano y lima.
(…)
Del cierre dulce, se destaca el profiterol con crema de banana caramelizada y whisky, vauquitas y salsa toffe tibia. Por el mismo precio, ofrecen panna cotta y creme brulée. Dato importante: agua con y sin gas, sin costo.
Grapín: Bolivar 938, CABA. Es un comercio pet friendly. Abre de martes a sábado, de 18 a cierre y los domingos al mediodía. Instagram: @grapin.resto
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